Nombre de Contacto DR. RICARDO GARCIA JARAMILLO Teléfono ( 81 ) 83 33 99 59 Fax ( 81 ) 83 47 58 28 Días de consulta No indico Costo aproximado de la consulta No indico
Psiquiatra y Psicoterapeuta. Especiaización en Psiquiatría General. Sub-Especialización en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, Especialización en Diagnóstico, Tratamiento y Rehabilitación de Pacientes Farmacodependientes. Especilización en Psicoterapia de Grupo, Pareja y Familia, Certificación por el Consejo Mexicano de Psiquiatría. Docente. ¿Qué es la depresión?
La depresión es una enfermedad del estado de ánimo, que presenta diversos signos y síntomas, tanto conductuales, físicos y psicológicos incluyendo -por supuesto- un intenso sentimiento de tristeza.
La depresión afecta el bienestar físico, mental, familiar y social del sujeto que la padece.
Muchas personas en el mundo sufren de depresión a causa del ritmo acelerado y estresante que actualmente ha tomado la vida.
Un episodio de depresión -sin tratamiento- usualmente dura meses, pero puede durar años en algunas personas y seguir un curso crónico con exacerbaciones y remisiones.
A lo largo de la vida, de 10-25% de las mujeres y 5-12% de los hombres presentan depresión.
Es común que el paciente con depresión presente varios episodios durante su vida. Asimismo, es frecuente que la depresión se asocie a la ansiedad, tomando un curso crónico y fluctuante.
La depresión no es consecuencia de una debilidad de carácter, sino una enfermedad que afecta el comportamiento y la forma de pensar y sentir de la persona que la padece. Tiene su origen en el Sistema Nervioso Central. Es una enfermedad como lo son la hipertensión, la diabetes, el asma, etc.
¿Qué tan frecuente es la depresión?
Se estima que 121 millones de personas en el mundo padecen de depresión, independientemente de la edad, sexo, raza, religión, etc.
Actualmente es la 4a. causa de discapacidad en el mundo (de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud) y se estima que para el año 2020 será la 2ª causa a nivel mundial.
La prevalencia a lo largo de la vida es del 8-16% (global, incluyendo hombres y mujeres), siendo más frecuente en las mujeres que en los hombres en una relación de 2:1. Se presenta generalmente entre los 25 y 44 años de edad, en la etapa más productiva de la vida. Sin embargo, no hay que olvidar que se puede manifestar en cualquier edad incluyendo la niñez y la tercera edad.
Existe una cierta predisposición hereditaria la cuál queda de manifiesto al observar que los familiares en primer grado del paciente depresivo tienen 1.5 a 3 veces mayor probabilidad de padecer depresión en comparación con la población general. Asimismo se ha visto que existe un riesgo del 60% (para el gemelo idéntico) de presentar depresión cuando su hermano la padece. En los gemelos fraternos (no idénticos) éste riesgo es menor: 20%.
Cuáles son los signos y síntomas de la depresión?
Los síntomas que generalmente se presentan en la depresión se desarrollan gradualmente e incluyen:
Síntomas Afectivos
Tristeza.
Dificultad o incapacidad para disfrutar de situaciones o eventos que habitualmente despertaban alegría o gozo, con disminución o pérdida de interés hacia los mismos y hacia la vida (anhedonia).
Disminución o abatimiento del estado de ánimo.
Falta de voluntad o de energía. Apatía (abulia, anergia).
Desesperanza.
Melancolía.
Ansiedad (nerviosismo).
Sentimientos de culpa.
Sentimientos de verguenza y autodesprecio (baja autoestima).
Irritabilidad.
Intranquilidad.
Disforia.
Síntomas Cognitivos
Dificultad para concentrarse.
Disminución del rendimiento intelectual.
Incapacidad para afrontar y resolver problemas cotidianos.
Pesimismo.
Ideas de minusvalía (baja autoestima).
Autorreproches (sentimientos de culpa).
Indecisiones o dudas exageradas.
Fallas para hacer un juicio realista sobre si mismo.
Pensamientos obsesivos.
Ideas de culpa, verguenza, pecado, etc.
En depresiones severas el contenido puede ser delirante, perdiéndose el contacto con la realidad.
Pensamientos autodestructivos (ideación suicida).
Síntomas Conductuales
Aspecto de abatimiento, predominando los músculos flexores y aductores sobre los extensores y abductores.
Faltas al trabajo o escuela.
En estudiantes: disminución del rendimiento escolar.
Pueden coexistir el alcoholismo y las adicciones.
Tentativas suicidas.
Retardo psicomotor: inhibición en actividades físicas y en el habla.
Cuando la ansiedad es importante: inquietud e hiperactividad, pudiendo llegar a la agitación psicomotriz.
Síntomas Psicofisiológicos
Insomnio (falta de sueño) o hipersomnia (exceso de sueño). Somnolencia diurna.
Cambios en el apetito: hiporexia (disminución del apetito) o hiperexia (aumento del apetito).
Cambios en el peso corporal.
Disminución de la energía: se cansa fácilmente, no resiste las labores habituales (cotidianas).
Disminución de la libido (disminución del deseo sexual).
Constipación (estreñimiento).
Cefalea (dolor de cabeza).
Mareos.
Mal aliento (halitosis).
Molestias somáticas (corporales).
Síntomas físicos dolorosos.
Es frecuente que el paciente se sienta muy mal por la mañana y mejore mientras transcurre el día
¿Cuántos tipos de depresión existen?
Se conocen dos tipos de depresión: la unipolar y la bipolar. Ambos tipos tienen las mismas características clínicas, es decir el mismo cuadro clínico (signos y síntomas), sin embargo el tratamiento suele ser diferente.
Existe un padecimiento cualitativamente similar a la depresión, pero de características menos severas llamado Distimia. Generalmente tiene una duración mayor a los dos años y es extremadamente frecuente su asociación a la depresión mayor. A esto último se le denomina doble depresión.
¿La pérdida de un ser querido puede causar depresión?
No necesariamente. La pérdida de un ser querido produce una reacción emocional denominada duelo no complicado o duelo no patológico. Esta respuesta emotiva tiene una duración no mayor a los 3 meses. Generalmente no presenta signos neurovegetativos (pérdida severa de peso, despertar temprano, lentitud psicomotriz, etc.). Rara vez se asocia a ideación o tentativas suicidas. También es inusual la asociación con baja autoestima o sentimientos de culpa excesivos. Generalmente responde bien a los eventos positivos de la vida.
Cuando ésta reacción de duelo normal se cronifica y/o tiende a empeorar se transforma en un duelo patológico que puede llegar a cursar con depresión u otro padecimiento psiquiátrico.
¿Existen padecimientos que pueden parecerse a la depresión o que pueden acompañarla?
Sí. De hecho, la presencia de signos y síntomas depresivos –por vez primera- en una persona mayor de 45 años, con ausencia de antecedentes personales o familiares de trastornos afectivos es sugerente de enfermedades médicas (no psiquiatricas).
Asimismo, muchos medicamentos “pueden causar o empeorar” los síntomas depresivos.
¿Cuál es la causa de la depresión?
Las causas no están aún bien definidas, pero se piensa que los neurotransmisores serotonina, noradrenalina y dopamina tienen un papel importante en el desarrollo de la depresión.
La serotonina, noradrenalina y dopamina son sustancias químicas llamadas neurotransmisores, que transportan mensajes entre las neuronas. Una vez que estas sustancias químicas han trasmitido su mensaje, permanecen entre las células cerebrales (neuronas) en el llamado espacio sináptico (sinapsis) hasta que son disueltas (metabolizadas) por otras sustancias químicas o reabsorbidas al interior de la célula.
Aparentemente la causa de la depresión es el desequilibrio de dichos neurotransmisores en el sistema nervioso (cerebro) del paciente.
En la depresión, la herencia es el factor predisponerte más importante, aunque otros factores también pueden contribuir a su aparición, por ejemplo:
Situaciones estresantes.
Problemas interpersonales.
Temperamentos susceptibles.
Sexo del paciente.
Presencia de enfermedades físicas (muy frecuente en pacientes con dolor crónico, trastornos del sueño, diabetes, artritis, Accidente Cerebro Vascular (ACV) –posterior al evento-, enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, por ej.), etc.
¿Cómo se trata la depresión?
Actualmente, la depresión ha cobrado importancia por el elevado número de personas que presentan la enfermedad. Esto ha impulsado el desarrollo de muchos medicamentos y técnicas psicoterapéuticas que ahora están disponibles para el paciente.
La base del tratamiento para la depresión es la administración de medicamentos llamados antidepresivos. El tratamiento farmacológico debe durar varios meses –inclusive años- (dependiendo de la severidad, número de episodios previos, etc.).
Hay que recordar que el riesgo de recaídas o recurrencias disminuye mientras más tiempo dure el tratamiento y el paciente se encuentre libre de síntomas (asintomático).
Particularmente en la depresión, la adición de psicoterapia puede mejorar los resultados del tratamiento farmacológico, pero la psicoterapia por si sola no resuelve el problema (salvo en casos leves). La psicoterapia, cuando se combina con la medicación antidepresiva es de suma utilidad, sobretodo cuando los signos y síntomas de tristeza y anhedonia se encuentran bajo control.
La psicoterapia a largo plazo es útil en pacientes que presentan conflictos interpersonales o que responden muy lentamente al tratamiento farmacológico.
¿Qué es la psicoterapia?
Es una estrategia terapéutica utilizada por los psiquiatras que se basa en el diálogo y la interacción que ocurre entre el médico y el paciente. Toma en cuenta la relación de hechos pasados (“allá y entonces”) con hechos presentes (“aquí y ahora”); la relación entre pensamientos, sentimientos, conductas y comportamientos, entre otras cosas.
Como único método de tratamiento está recomendada en casos leves de depresión, así como en aquellos pacientes renuentes a utilizar medicamentos.
El tratamiento combinado –psicoterapia + medicación antidepresiva- es más eficaz que el simple (psicoterapia o medicación aisladamente).
Hay que hacer mención que existen muchas modalidades de psicoterapia: individual, de pareja, familiar, grupal, analítica, cognitivo-conductual, etc. La elección de la técnica depende de la preferencia del médico psiquiátra y la experiencia que se tiene con dicha técnica terapéutica.
¿Cuántos tipos de antidepresivos existen?
Existen diversas clases farmacológicas. Todas ellas comparten características afines, por ejemplo:
Actúan primordialmente sobre los neurotransmisores serotonina, noradrenalina y dopamina.
Bloqueando su recaptura, inhibiendo su metabolismo (destrucción) o incrementando su producción.
Pueden actuar sobre uno o varios neurotransmisores o tener uno o más mecanismos de acción.
El mecanismo de acción final puede estar a nivel genético, en el núcleo de la célua. ¿Entre tantos fármacos, cómo elige el psiquiátra el antidepresivo adecuado para cada caso?
El psiquiátra toma en cuenta muchas cosas antes de prescribir algún fármaco para combatir la depresión: las características del caso; experiencias previas con el uso de antidepresivos; historia familiar de uso de antidepresivos; eficacia del fármaco; seguridad; perfil de efectos secundarios; tolerabilidad; interacciones farmacológicas, etc.
Cuál es la meta del tratamiento?
Respuesta inicial al tratamiento.
Remisión de los síntomas (retorno al nivel previo de funcionamiento y buena calidad de vida).
Recuperación.
Los pacientes deprimidos con una mejoría parcial de los síntomas tienen:
Riesgo 5 veces mayor de presentar recaídas.
Riesgo 4 veces mayor de desarrollar nuevos episodios de depresión.
Alto riesgo de ideación y/o tentativas suicidas.
Los pacientes que han sido tratados hasta alcanzar la remisión de los síntomas (y la posterior recuperación) tienen un menor riesgo de recurrencias o recaídas.
La presencia de síntomas residuales se asocia a un alto riesgo de recaídas (76%), comparado a sujetos en remisión (25%).
Sólo el médico tratante es quién puede determinar el momento en que se suspenderá el tratamiento farmacológico y/o psicoterapéutico.
Recomendaciones:
El proceso de recuperación tiene altibajos (de acuerdo a cada paciente, a la severidad de la enfermedad, y a la evolución del tratamiento). Tenga paciencia y no se dé por vencido.
No suspenda la toma del medicamento antidepresivo (o la psicoterapia) sin antes consultarlo con su médico.
Puede tomar de 6-8 semanas para que el tratamiento antidepresivo tenga una acción completa.
Esté tan activo como le sea posible, sin tomar tareas que le resulten imposibles de realizar. Empiece con tareas pequeñas y fíjese metas realistas.
Reduzca el estrés y posponga decisiones importantes hasta después de que la depresión esté controlada.
Mantenga buenos hábitos alimenticios y un estilo de vida saludable.
Pase tiempo con otras personas, confíele a alguien sobre la forma en que se siente.
Participe en actividades que puedan ayudarlo a sentirse mejor. Depresión en la Mujer Introducción : La depresión se presenta con más frecuencia en la mujer que en el hombre en una relación de 2:1. En el curso de la vida, aproximadamente 20% de las mujeres presentarán depresión mayor o distimia, en comparación con 10% de los hombres.
En el trastorno bipolar, la frecuencia de la enfermedad es aproximadamente igual en los hombres y las mujeres, aunque las mujeres tienen típicamente más episodios depresivos y menos episodios maníacos.
La depresión ocurre en las mujeres a una edad más temprana –más a menudo entre los 25 y 44 años –en relación a los hombres.
Los signos y síntomas de depresión (ver página inicial) tienden a ser diferentes en las mujeres que en los hombres. Las mujeres presentan a menudo aumento de apetito, aumento de peso y deseo de consumir carbohidratos. Los hombres tienden a perder el apetito y el peso cuando están deprimidos. Las mujeres tienen también mayor probabilidad de desarrollar depresión estacional o un trastorno acompañante, como ansiedad o un trastorno de la alimentación. Los hombres deprimidos tienen mayor riesgo de consumo de drogas o alcohol.
¿ Por qué es más frecuente la depresión en las mujeres ? Se cree que diversos factores biológicos, psicológicos y sociales que acompañan la vida de las mujeres son responsables de la mayor frecuencia de la depresión en las mujeres que en los hombres. Los siguientes factores probablemente interactúan para aumentar el riesgo de las mujeres de padecer depresión:
Factores Biológicos. Estos pueden incluir factores genéticos (predisposición hereditaria) y cambios en el estado de ánimo asociados a la producción de hormonas sexuales femeninas.
Factores Sociales y Culturales. Las mujeres tienen mayor probabilidad de cargar con las responsabilidades tanto del trabajo como de la familia. También tienen mayor probabilidad que los hombres de padecer pobreza, de ser madres solteras y de tener antecedentes de abuso sexual o físico.
Factores Psicológicos. Las mujeres y los hombres pueden aprender a manejar las emociones y a enfrentar el estrés en formas diferentes. Algunos expertos sugieren que debido a factores sociales y culturales las mujeres están menos inclinadas que los hombres a actuar sobre sus problemas, pero más inclinadas a pensar demasiado en ellos. Sin embargo, es mayor la posibilidad de que una mujer acuda a solicitar ayuda profesional que un hombre.
Depresión durante los años reproductivos Antes de la adolescencia tanto niños y niñas tienen un riesgo similar de padecer depresión. En la pubertad, las diferencias empiezan a ser notorias. Entre los 11 y 13 años de edad, las tasas de depresión de las niñas aumentan de manera importante. Hacia los 15 años las mujeres tienen una probabilidad dos veces mayor que los hombres de presentar un episodio de depresión mayor. Esto se mantiene hasta la menopausia.
Debido a que esta diferencia genérica se hace manifiesta después de la pubertad y desaparece después de la menopausia, los expertos creen que los factores hormonales tienen un papel primordial.
Las experiencias físicas de las mujeres durante sus años reproductivos –incluyendo la menstruación, el embarazo, la menopausia- traen consigo fluctuaciones en la producción de hormonas sexuales femeninas que pueden asociarse a cambios en el estado de ánimo. Los cambios hormonales –especialmente cuando se combinan con otros factores biológicos (médicos) o con aspectos psicológicos o sociales –pueden aumentar el riesgo de depresión en una mujer.
Trastorno Disfórico Premenstrual Millones de mujeres conocen bastante bien los cambios en el estado de ánimo que pueden ocurrir inmediatamente antes de la menstruación: ansiedad, irritabilidad y tristeza, por ejemplo. 20% a 40% de las mujeres presentan estos síntomas. Muchas mujeres presentan también síntomas físicos inmediatamente antes de la menstruación, como distensión abdominal, dolor en las mamas, fatiga, dolores musculares o cefalea (dolor de cabeza).
Para un pequeño porcentaje de mujeres (3-5%) los síntomas premenstruales son tan severos que desorganizan su vida y sus relaciones interpersonales. Este trastorno es llamado Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM).
Los síntomas del TDPM son:
Estado de ánimo marcadamente deprimido.
Sentimientos de desesperanza.
Ansiedad, tensión, nerviosismo o excitabilidad.
Llanto.
Mayor sensibilidad al rechazo.
Enojo o irritabilidad (que son inusuales). Aumento de conflictos con los demás.
Disminución del interés en las actividades habituales (anhedonia).
Dificultad para concentrarse.
Letargo, fatiga (astenia), falta de energía (anergia).
Cambio en los patrones del apetito y del sueño.
Sentimientos de estar abrumada o fuera de control.
Los expertos estudian actualmente por qué algunas mujeres son más susceptibles al TDPM. Se cree que los cambios físicos y emocionales que ocurren comúnmente antes de la menopausia resultan de una respuesta aumentada a los cambios hormonales normales. El TDPM, por otro lado, puede originarse en una respuesta anormal a los cambios hormonales.
Los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS) son a menudo eficaces para tratar los síntomas del TDPM. Generalmente estos medicamentos se toman diariamente. Pueden tomarse también en las dos semanas anteriores a la menstruación, cuando el TDPM típicamente se desarrolla. Otros tratamientos para el TDPM incluyen más ejercicio, cambios dietéticos, técnicas de relajación y psicoterapia.
Depresión durante el Embarazo: Muchas mujeres se sienten especialmente sanas y muy positivas durante el embarazo. La producción aumentada de ciertas hormonas parece darles un refuerzo emocional.
Sin embargo, aproximadamente 10% de las mujeres presentan depresión durante el embarazo. El riesgo es mayor para las mujeres que tienen antecedentes de haber padecido depresión. Otros factores de riesgo incluyen una historia de TDPM, pobre apoyo familiar y social, edad (ser demasiado joven), vivir sola, conflictos matrimoniales y ambivalencia respecto a estar embarazada (en embarazos no planeados y/o no deseados, por ejemplo).
Decidir como tratar la depresión durante el embarazo implica valorar con el psiquiatra los riesgos y beneficios de los diferentes tratamientos.
En la depresión leve a moderada puede ser de utilidad la psicoterapia.
Si se tienen depresión de moderada a severa que interfiere con la capacidad de auto cuidado, puede ser necesario utilizar antidepresivos.
Los expertos coinciden en que los ISRS son relativamente seguros tanto para la madre como para el bebé durante el embarazo. La mayoría de estudios recientes de mujeres que tomaron ISRS durante el embarazo encontraron que los medicamentos antidepresivos no perjudicaron al producto. El psiquiatra puede ayudar a evaluar los pros y contras en cada situación particular.
Muchas mujeres prefieren –y sus psiquiatras les recomiendan- evitar medicamentos durante el embarazo. Pero deben tomarse en cuenta los riesgos de no tratar la depresión, especialmente sus formas más severas. Pueden incluir una deficiente nutrición para la madre y el producto, cuidados prenatales inadecuados, bajo peso al nacer y posibilidad de parto prematuro. La depresión no tratada puede conducir a una depresión crónica o más severa. Las mujeres deprimidas que descontinúan el tratamiento antidepresivo tempranamente durante su embarazo muestran una tasa de recaída de 50% hacia el tercer trimestre, de acuerdo a estudios realizados en EUA.
Depresión Posparto: Tener un bebé es un evento que trae alegría, excitación, gozo, etc. Pero en ocasiones también es atemorizante para los padres. Es frecuente que las mujeres presenten una amplia gama de emociones después del nacimiento de su bebé, incluyendo los síntomas conocidos como “baby blue”. En los primeros días del nacimiento del bebé, más de la mitad de las madres se sienten tristes, enojadas, irritables, o ansiosas. Pueden llorar sin razón aparente e incluso tener pensamientos negativos hacia su bebé. Estos sentimientos son normales y generalmente desaparecen en una semana aproximadamente.
Un trastorno más severo después del parto, llamado depresión posparto, afecta hasta 25% de las madres. Este tipo de depresión se origina probablemente en una deficiencia o en un cambio en las hormonas sexuales femeninas que afecta la actividad cerebral en regiones que participan en la regulación del estado de ánimo. Los síntomas de la depresión posparto son similares a los de la depresión mayor (ver página principal) y generalmente se desarrollan en las primeras semanas después del nacimiento del bebé. Además, la madre, puede no preocuparse por si misma o su bebé, o manifestar una preocupación excesiva por el mismo. Puede tener expectativas irracionalmente elevadas o sentirse “como atrapada”. Puede sentirse inadecuada y cuestionar su capacidad de ser madre.
El riesgo de presentar depresión posparto es mayor si:
Se tienen antecedentes personales y/o familiares de depresión.
Si se tuvo depresión durante el embarazo.
Si existen problemas conyugales.
Si se vivieron eventos difíciles durante el embarazo.
Si el apoyo familiar y social es inadecuado.
El tratamiento de la depresión posparto puede incluir psicoterapia, antidepresivos, o una combinación de ambos.
Una preocupación de las madres que amamantan a su bebé es que tomar medicamentos antidepresivos puede dañar a su bebé. Los estudios no han encontrado efectos adversos de los ISRS en los lactantes alimentados al seno materno, pero se requiere de más estudios por parte de los expertos para valorar posibles efectos a largo plazo. Algunos investigadores creen que los suplementos de estrógenos pueden ser eficaces también para tratar la depresión posparto. Se requiere una mayor investigación en ésta área también.
Menopausia y Depresión: Los signos y síntomas de la menopausia empiezan generalmente antes del final de la menstruación y pueden persistir hasta un año después.
Este período transicional, cuando los niveles de hormonas a menudo fluctúan, es llamado peri menopausia. Durante éste lapso muchas mujeres presentan diversos cambios en las emociones y funciones corporales, incluyendo bochornos, dificultades para dormir y fluctuaciones en el estado de ánimo.
La menopausia o la peri menopausia no causan depresión. Sin embargo, las mujeres que tienen un riesgo elevado de presentar depresión por factores genéticos o de la vida pueden presentar depresión durante sus años de menopausia y peri menopausia, cuando los niveles hormonales fluctúan.
Terapia de Reemplazo Hormonal (THR). Los estudios muestran que la terapia hormonal de reemplazo (THR), que se prescribe frecuentemente para aliviar los síntomas asociados a la menopausia, puede mejorar el estado de ánimo en las mujeres con depresión leve. Los suplementos de estrógenos en la THR pueden ayudar también a aliviar los bochornos y las dificultades para dormir y pueden prevenir el “adelgazamiento” de los huesos que ocurre en la osteoporosis. La menor densidad ósea aumenta el riesgo de fracturas de la cadera en una mujer.
La terapia hormonal de reemplazo generalmente no es suficiente para tratar la depresión moderada a severa. Su médico puede recomendar terapia hormonal combinada con un medicamento antidepresivo, psicoterapia o ambos. Generalmente es seguro tomar la THR con un antidepresivo.
Aspectos Sociables y Culturales: No solo interviene la biología en las tasas más elevadas de depresión en las mujeres. Las mujeres pueden enfrentar estrés social y cultural lo cual aumenta el riesgo de depresión. Este estrés puede ocurrir también en los hombres, pero generalmente con una frecuencia menor.
Poder y posiciones desiguales. En general las mujeres ganan menos dinero y tienen menos poder que los hombres. Tres cuartas partes de la gente que vive en la pobreza son mujeres y niños. El bajo nivel socioeconómico trae consigo muchas preocupaciones y estrés, incluyendo la incertidumbre del futuro y un menor acceso a los recursos médicos y comunitarios.
Cuando los individuos –mujeres u hombres- sienten que no tienen control de su vida, pueden presentar ciertas emociones, como pasividad, negativismo y falta de autoestima, que los pone en un alto riesgo de padecer depresión.
Sobrecarga de trabajo. Considerando que muchas mujeres tienen trabajo fuera de casa y generalmente manejan la mayoría de las tareas domésticas, es evidente que las mujeres trabajan a menudo más horas a la semana que los hombres.
Además, muchas mujeres tienen que enfrentar los retos y el estrés que pueden acompañar su condición de madres solteras.
Las mujeres pueden encontrarse entre generaciones –como un “sándwich” – cuidando de sus hijos pequeños y de los familiares enfermos de mayor edad.
Abuso sexual y físico. Los estudios muestran que las mujeres que fueron víctimas de abuso siendo niñas tienen una mayor probabilidad de presentar depresión en algún momento de su vida que las mujeres que no lo fueron. Estos estudios muestran una mayor incidencia de depresión en las mujeres violadas durante su adolescencia o en la vida adulta joven. Aunque el abuso sexual ocurre también en niños y hombres jóvenes, es más frecuente en niñas y mujeres jóvenes.
Las mujeres adultas pueden sufrir también violencia doméstica – violencia física, maltrato psicológico, o ambos – de su pareja, cónyuge o algún otro familiar.
El abuso sexual y físico puede producir pérdida de la autoestima y autovaloración y puede llevar a alteraciones como el trastorno de estrés postraumático.
Unas Palabras Finales Las mujeres pueden ser más vulnerables a la depresión, pero generalmente responden bien al tratamiento. Incluso la depresión severa puede a menudo tratarse con éxito.
Creer que su estado no tiene esperanza o es incurable puede asociarse a la depresión o a situaciones en la vida en las cuales tuvo poco control. No deje que estos sentimientos le impidan obtener ayuda profesional. Tratar la depresión puede ser un primer paso para cambiar y mejorar su vida. Al empezar a sentirse mejor con usted misma, ganará auto confianza y encontrará la energía y la voluntad para superar sus retos. Muchas mujeres que superan con éxito la depresión siguen adelante y disfrutan una vida productiva y placentera.
¡Levante su autoestima!
Los Hombres y la Depresión Los expertos calculan que cada año por lo menos seis millones de hombres en los Estados Unidos sufren de depresión. Investigaciones y hallazgos clínicos revelan que tanto los hombres como las mujeres pueden desarrollar los síntomas típicos de la depresión. Sin embargo, a menudo los hombres y las mujeres sienten la depresión de manera diferente y pueden enfrentar los síntomas de formas diferentes.
Los hombres generalmente se quejan de fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo o pasatiempos favoritos y problemas de sueño, y no se quejan tanto de otros síntomas como sentimientos de tristeza, falta de auto estima y culpabilidad excesiva. Algunos expertos cuestionan si la definición estándar de la depresión, y las pruebas de diagnóstico basadas en ésta, representan adecuadamente la enfermedad tal como se presenta en los hombres.
Los hombres tienden a reportar más que las mujeres el abuso de alcohol y drogas (o dependencia) en el transcurso de sus vidas. Sin embargo, existe debate entre los expertos respecto a si el uso de drogas, es un “síntoma” de depresión subyacente en los hombres o es un trastorno que ocurre conjuntamente y se desarrolla con mayor frecuencia en ellos. No obstante, el uso de drogas puede ocultar la depresión, haciendo que sea más difícil reconocerla como una enfermedad separada que necesita tratamiento. En lugar de reconocer sus síntomas, pedir ayuda o solicitar el tratamiento apropiado, los hombres pueden recurrir al alcohol o a las drogas cuando están deprimidos, frustrados, desanimados, enojados, irritados y algunas veces violentamente agresivos.
Algunos hombres enfrentan la depresión dedicándose de manera compulsiva a su trabajo, tratando de ocultar la depresión a sí mismos, la familia y los amigos. Otros hombres pueden responder a la depresión mostrando comportamiento temerario, es decir arriesgándose y poniéndose en situaciones peligrosas.
En los Estados Unidos la muerte por suicidio es cuatro veces más frecuente en hombres que en mujeres, aunque las mujeres tienden a tener más intentos de suicidio que los hombres, cuando se considera el número promedio de intentos por vida.
Además del hecho de que los métodos que usan los hombres para intentar suicidarse son generalmente más letales que los que usan las mujeres, es posible que hayan otros factores que protegen a las mujeres contra la muerte por suicidio.
El suicidio se asocia a la depresión con frecuencia. Por lo tanto, el alarmante índice de suicidio en los hombres puede reflejar el hecho de que los hombres solicitan tratamiento para la depresión con mucha menos frecuencia.
Muchos hombres con depresión no obtienen el diagnóstico y tratamiento adecuados. En muchos casos, dicho tratamiento podría salvarles la vida.
Se necesita hacer más investigaciones para entender todos los aspectos de la depresión en el hombre, incluyendo cómo el hombre responde al estrés y a los sentimientos asociados con la depresión. También es importante saber más acerca de qué hacer para que los hombres con depresión se sientan más cómodos reconociendo estos sentimientos y obtengan la ayuda necesaria
La Depresión en Hombres de Edad Avanzada El hombre enfrenta estrés de diferentes tipos a medida que va envejeciendo. Si ha sido el sustento económico principal de la familia y se ha identificado mucho con su trabajo, puede sentir estrés al retirarse de su profesión. Esta pérdida de una función importante, lleva a una disminución de autoestima, lo cual puede causar depresión. De igual manera, la pérdida de amigos y familiares y la aparición de otros problemas de salud pueden causar depresión. Sin embargo, la mayoría de personas de edad avanzada se sienten satisfechas con su vida y no es “normal” tener depresión.
La depresión es una enfermedad que puede tratarse de manera eficaz, reduciendo de esta manera el sufrimiento innecesario, aumentando las probabilidades de recuperación de otras enfermedades y prolongando la vida productiva.
Es posible que los médicos no-psiquiatras no detecten síntomas depresivos en pacientes de edad avanzada, porque éstos generalmente no quieren hablar de sus sentimientos de desesperanza, tristeza, pérdida de interés en actividades normalmente gratas, o de pena prolongada después de la pérdida de un ser querido quejándose principalmente de síntomas físicos.
Además, puede ser difícil reconocer un trastorno depresivo en pacientes que presentan otras enfermedades, como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales o cáncer, las cuales por sí mismas pueden causar síntomas depresivos, o pueden ser tratadas con medicamentos que tienen efectos secundarios parecidos a los síntomas de la depresión.
Si se diagnostica un trastorno depresivo, un tratamiento apropiado con medicamentos y/o psicoterapia puede ayudar a los adultos de edad avanzada a controlar ambas enfermedades aumentando la esperanza y calidad de vida.
El índice de casos de suicidio entre las personas de edad avanzada acentúa la importancia de identificar y tratar la depresión en este grupo de la población. Existe la percepción común de que el índice de suicidio es más alto entre los jóvenes, sin embargo, el índice más alto se encuentra entre adultos de edad avanzada, especialmente hombres de raza blanca. Más del 70% de las víctimas de suicidio de edad avanzada tienen una consulta con su médico familiar o de cabecera en el mes de su muerte, muchos con un trastorno depresivo no detectado. Esto ha llevado a realizar labores de investigación para determinar cómo mejorar la capacidad de los médicos no-psiquiatras para detectar y tratar la depresión en adultos de edad avanzada.
Aproximadamente el 80% de los adultos de edad avanzada que sufren de depresión mejoran cuando reciben tratamiento con medicamentos antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos. Además, los profesionales de la salud mental han demostrado que una combinación de psicoterapia y medicamentos antidepresivos es altamente eficaz para reducir la recurrencia de episodios de depresión entre adultos de edad avanzada. Está demostrado que la psicoterapia sola prolonga los períodos de buena salud sin depresión y es especialmente útil para pacientes de edad avanzada que no pueden o no desean recibir medicación.
Un mejor reconocimiento y un tratamiento más eficaz de la depresión durante la etapa de edad avanzada harán que esos años sean más placenteros y satisfactorios para la persona que sufre de depresión, sus familiares y las personas encargadas de su atención.
Suicidio: Algunas veces la depresión puede causar que las personas deseen ponerse en peligro o incluso matarse. Aunque la mayoría de personas que sufren depresión no mueren por suicidio, tener depresión aumenta el riesgo de suicidio comparado con las personas que no tienen depresión. Si usted está pensando en el suicidio, obtenga ayuda inmediatamente.
Evaluacio Diagnóstica y Tratamiento: El primer paso para obtener el tratamiento apropiado para la depresión es someterse a una evaluación minuciosa.
Algunos medicamentos, al igual que algunas enfermedades físicas tales como infecciones virales, problemas de la glándula tiroides o un bajo nivel de testosterona pueden causar los mismos síntomas que la depresión, y el médico psiquiatra debe descartar estas posibilidades mediante un examen, una entrevista, y si lo considera necesario, a través de exámenes de laboratorio.
Si estas posibilidades se descartan como causa de los síntomas depresivos, el médico psiquiatra debe realizar una evaluación psicológica para determinar si se trata de depresión.
Una buena evaluación diagnóstica incluirá un historial completo de los síntomas: cuándo comenzaron, cuánto duraron, cuál fue la severidad, si el paciente los tuvo anteriormente y, en ese caso, si los síntomas fueron tratados y cuál fue el tratamiento administrado. El médico psiquiatra debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además el historial debe incluir preguntas acerca de si otros miembros de la familia han sufrido trastornos depresivos y, si fueron tratados, qué tratamiento recibieron y si éstos fueron eficaces. Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si el habla, los patrones de pensamiento o la memoria han sido afectados, como algunas veces sucede en personas que sufren de trastornos depresivos.
El tipo de tratamiento dependerá del diagnóstico, la severidad de los síntomas y la preferencia del paciente. Se ha comprobado que una variedad de tratamientos, incluyendo medicamentos y psicoterapias son eficaces para combatir los trastornos depresivos. En general, los trastornos depresivos severos, especialmente los que son recurrentes, requerirán una combinación de tratamientos para obtener el mejor resultado.
La Psicoterapia: La psicoterapia, a corto o largo plazo, puede ayudar a los pacientes con depresión. La psicoterapia ayuda a los pacientes a cambiar patrones negativos de pensamiento y comportamiento que contribuyen a la depresión o son resultado de ésta. A través del intercambio verbal con el terapeuta, la psicoterapia ayuda a los pacientes a discernir y resolver problemas relacionados a su depresión. La psicoterapia también ayuda a los pacientes a resolver relaciones personales problemáticas que pueden estar contribuyendo a la depresión o empeorándola. Para muchos pacientes con depresión, especialmente aquellos que sufren depresión moderada a severa, una combinación de medicamentos antidepresivos y psicoterapia es el método de tratamiento preferido.
Observaciones Importantes
Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta agotado, inútil, impotente y desesperado. Estos pensamientos y sentimientos negativos producen en algunas personas el deseo de "rendirse". Es importante darse cuenta que estos puntos negativos son parte de la depresión y generalmente no reflejan con precisión las circunstancias reales. Los pensamientos negativos desaparecen cuando el tratamiento comienza a surtir efecto.
Mientras tanto:
Hacer ejercicio moderado, ir al cine o a ver su deporte favorito, o participar en actividades religiosas, sociales o de otro tipo puede ayudar.
Establecer metas realistas teniendo en cuenta la depresión y asumir una cantidad razonable de responsabilidad.
Dividir las tareas grandes en varias tareas pequeñas, establecer prioridades y hacer lo que se pueda en la medida que se pueda.
Tratar de estar con otras personas y confiar en alguien. Generalmente esto es mejor que estar solo y guardar secretos.
Participar en actividades que pueden hacerlo sentir mejor.
Esperar que el estado de ánimo mejore gradualmente, no inmediatamente. Para sentirse mejor hay que dejar que pase el tiempo. Generalmente, durante el tratamiento de la depresión, el sueño y el apetito mejoran antes que el estado de ánimo.
Es aconsejable posponer las decisiones importantes hasta que la depresión haya pasado. Antes de tomar decisiones importantes, como cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, converse sobre el tema con otras personas que lo conocen bien y tienen una opinión más objetiva de su situación.
Las personas raramente salen del estado depresivo con rapidez, pero se sienten un poco mejor cada día.
Recuerde, los pensamientos positivos reemplazarán a los pensamientos negativos que son parte de la depresión, y éstos desaparecerán a medida que su depresión responda al tratamiento.
Deje que su familia y amigos lo ayuden.
¿ Cómo la Familia y los Amigos pueden ayudar ? Lo más importante que cualquier persona puede hacer por un hombre con depresión es ayudarle a que busque ayuda profesional para obtener una evaluación diagnóstica y tratamiento.
Primero, trate de hablar con él acerca de la depresión, ayúdele a entender que la depresión es una enfermedad común en los hombres y no debe sentirse avergonzado. Quizás ayude el compartir esta información con el paciente. Luego anímelo a consultar con un médico psiquiatra para determinar la causa de sus síntomas y obtener el tratamiento apropiado. Quizás sea necesario que usted haga la cita con el médico y lo acompañe. Una vez que haya comenzado el tratamiento, puede seguir ayudando animándole a que continúe con el tratamiento hasta que los síntomas comiencen a desaparecer (después de varias semanas) o a obtener un tratamiento diferente si no ocurre una mejoría.
Esto también puede incluir el supervisar si toma los medicamentos recetados y/o si asiste a las sesiones de psicoterapia. Anímelo a que sea sincero con el médico acerca del consumo de alcohol, drogas o medicamentos sin receta, y a que siga las indicaciones del médico acerca del uso de estas sustancias mientras toma los medicamentos antidepresivos.
Después está el ofrecer apoyo emocional a la persona deprimida. Esto significa entenderlo, tener paciencia, demostrar afecto y alentarlo. Converse con él y escuche cuidadosamente. No menosprecie sus sentimientos pero señale la realidad y ofrezca esperanza. No ignore los comentarios acerca del suicidio. Informe respecto a ellos al médico psiquiatra de la persona deprimida. Invítelo a salir a caminar, a excursiones, al cine y otras actividades. Insista afectuosamente si su invitación es rechazada. Anímelo a participar en algunas actividades que antes le daban placer, tales como pasatiempos favoritos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no lo presione a que haga muchas cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas demandas pueden aumentar los sentimientos de fracaso. No acuse a la persona deprimida de fingir una enfermedad ni de ociosidad, ni espere que se mejore rápidamente. Con el tiempo, y con tratamiento, la mayoría de las personas mejoran. Tenga eso en cuenta, y continúe asegurándole que con el tiempo y con ayuda él se sentirá mejor.
Conclusión: ¿Conoce usted un hombre malhumorado, irritable y que no tiene sentido del humor? Quizás bebe en exceso o abusa del alcohol y las drogas. Quizás es física o verbalmente violento con su esposa e hijos. Quizás trabaja todo el tiempo, o busca excitación compulsivamente con comportamientos de alto riesgo. O quizás parece que se aísla, es muy reservado y no se interesa en las personas ni en las actividades que antes disfrutaba. Quizás este hombre es usted.
De ser así, es importante entender que hay una enfermedad del Sistema Nervioso Central llamada depresión que podría causar estos sentimientos y conducta.
Es real: los expertos han desarrollado técnicas que nos permiten verla en el cerebro.
Y es tratable: más del 80% de las personas que sufren de depresión responden a los tratamientos existentes, y continuamente aparecen nuevos tratamientos que ayudan a mucha gente.
Hable con un psiquiatra sobre lo que siente y solicite ayuda.
O quizás este hombre es alguien importante para usted.
Trate de hablar con él, o con alguien que probablemente él escucharía. Ayúdelo a entender que la depresión es una enfermedad común en los hombres y no debe avergonzarse. Anímelo a ver a un médico con el fin de determinar si tiene depresión. Para la mayoría de hombres con depresión, la vida no tiene que ser tan oscura y sin esperanza. La vida ya de por sí es difícil y el tratamiento de la depresión puede liberar recursos esenciales para enfrentar los desafíos de la vida de manera eficaz. Cuando un hombre está deprimido, él no es el único que sufre. Su depresión también ensombrece las vidas de sus familiares, sus amigos, y prácticamente todas las personas cercanas. Lograr que inicie un tratamiento puede repercutir en mayor bienestar y esperanza para todas esas personas. La depresión es una enfermedad verdadera, es tratable y puede manifestarse en los hombres. Hay que tener valor para pedir ayuda, pero el hacerlo puede cambiar las cosas.
Depresión en Niños y Adolescentes: Toda persona tiene fluctuaciones del estado de ánimo y la tristeza ocasional es una emoción normal. Las tensiones normales de la vida pueden llevar a los niños y adolescentes a sentirse tristes de vez en cuando. Eventos como una discusión con un amigo, una separación, un mal resultado en un examen, no ser elegidos en un deporte, el cambio de domicilio de un amigo o la muerte de un ser querido pueden derivar en sentimientos de tristeza, dolor, desilusión o aflicción. Estas reacciones suelen ser breves y desaparecen con el tiempo.
En cambio, la depresión es algo más que sentirse melancólico, triste o de mal humor de vez en cuando. La depresión es un estado de ánimo intenso que involucra tristeza, desánimo, desesperanza o desesperación. Dura semanas, meses o incluso más tiempo, y afecta la capacidad del niño o adolescente de realizar sus actividades habituales.
La depresión afecta los pensamientos, sentimientos y el comportamiento del chico, así como su estado de ánimo. Además de sentirse triste, la persona deprimida también puede sufrir otros síntomas, como cansancio, irritabilidad y cambios en el apetito.
Cuando un niño o adolescente sufre de depresión, el mundo parece sombrío, y los pensamientos de esa persona reflejan la desesperación y el desamparo que siente. Los chicos con depresión tienden a manifestar pensamientos negativos y auto-críticos. Algunas veces, más allá de su valor real. Las personas con depresión pueden sentirse inútiles y no queridas.
La depresión puede nublarlo todo y hacer que hasta los pequeños problemas parezcan abrumadores. Los menores deprimidos son incapaces de ver un futuro brillante y se sienten sin fuerzas para cambiar las cosas para mejorar. Pueden sentir deseos de darse por vencidos. Pueden llorar por cosas sin importancia o incluso sin ninguna razón.
A causa de sus profundos sentimientos de tristeza y de su poca energía, los niños y adolescentes con depresión a veces se alejan de sus amigos (as) o de las actividades que alguna vez disfrutaron. Esto sólo hace que se sientan más solos y aislados, lo cual empeora la depresión.
En los últimos 20 años, los expertos de la salud mental han llevado a cabo un esfuerzo en común para reconocer y comprender mejor los desórdenes del estado de ánimo en niños y adolescentes.
Antes se pensaba que los niños y adolescentes no tenían la “madurez mental” para experimentar depresión. Pero los expertos han encontrando que la depresión es frecuente en niños y adolescentes, que este grupo de edad está propenso a los mismos tipos de depresión que los adultos y que en éste grupo la depresión a menudo no se reconoce ni se trata.
Considere usted los siguientes hechos:
En países como EUA, la depresión puede ocurrir en uno de cada 33 niños y en uno de cada 8 adolescentes. En un momento dado, hasta 3% de los niños y adolescentes padecen depresión.
Una vez que un niño o un adolescente tiene un episodio de depresión, tiene una probabilidad mayor al 50% de presentar otro episodio en los siguientes 5 años.
Dos terceras partes de los jóvenes con problemas psicológicos no obtienen la ayuda que necesitan.
El suicidio es la 3ª causa de muerte entre los 15 y los 24 años de edad y la 6ª causa de muerte entre los 5 y los 15 años de edad.
La tasa de suicidios entre los 5 y 24 años de edad se ha triplicado desde 1960.
Cuando los niños y adolescentes viven con depresión (no tratada), las relaciones familiares se deterioran, el funcionamiento social se afecta, baja el rendimiento escolar o se tienen problemas conductuales, se puede abusar del alcohol o las drogas y se incrementa el riesgo de intentar o consumar un suicidio.
Lo alentador es que el diagnóstico y el tratamiento oportunos pueden reducir su duración y severidad, y el riesgo de complicaciones.
Cuáles son los signos y síntomas de la depresión infantil y del adolescente?
Por lo general, la depresión en niños y adolescentes se diagnostica utilizando los mismos criterios de diagnóstico que en los adultos. Pero la forma en que los síntomas de depresión se presentan puede diferir entre los menores y los adultos. Puede ser un reto reconocer la depresión porque los síntomas pueden ser difíciles de detectar o fáciles de atribuir a algo más, como una fase del crecimiento o cambios hormonales, por ejemplo.
Además, muchos comportamientos asociados a la depresión pueden ser reacciones normales en la infancia y adolescencia. Por ejemplo, la mayoría de los niños (as) y jóvenes discute con sus padres o maestros o no hace la tarea de vez en cuando.
Es el número de signos y síntomas que el paciente presenta, la duración de los mismos y su severidad lo que toma en cuenta el psiquiatra para determinar si éste está deprimido.
La siguiente lista muestra como puede manifestarse la depresión dependiendo del rango de edad:
Preescolar
Es apático (a).
No se interesa por jugar.
Llora fácilmente y con frecuencia.
Primaria
Es apático (a) y malhumorado (a).
Es más irritable de lo habitual.
Tiene una apariencia triste.
Se desanima fácilmente.
Se queja de estar aburrido (a).
Es más distante con sus familiares y amigos.
Tiene dificultad en el trabajo escolar.
Habla mucho de la muerte o de temas relacionados a ella.
Adolescencia
Siempre está cansado (a).
Abandona sus actividades favoritas.
Tiene más discusiones con sus padres y maestros.
Rechaza las tareas escolares o el trabajo de la casa.
Se involucra en comportamientos que dañan, como hacerse heridas.
Tiene pensamientos suicidas.
Como los adultos, los niños (as) y adolescentes pueden desarrollar también un tipo de depresión diferente (atípica) en la que su estado de ánimo puede mejorar por períodos cortos, y puede experimentar cierta alegría en respuesta a los eventos positivos. Esto contrasta con otras formas comunes de depresión en las cuales el estado de ánimo tiende a ser consistentemente triste y no fácilmente influenciado por los eventos positivos.
¿Está en riesgo su hijo (a)?
Tanto los niños como las niñas parecen tener el mismo riesgo de depresión. Sin embargo, cuando llegan a la adolescencia las niñas tienen una probabilidad dos veces mayor que los niños de presentar depresión. Las mujeres mantienen un mayor riesgo de depresión hasta la mediana edad.
Los expertos sugieren que los genes, las hormonas sexuales femeninas, los aspectos psicológicos y el estrés social pueden estar relacionados con la mayor frecuencia de depresión en las adolescentes.
La predisposición genética es importante, ya que los (as) jóvenes que presentan depresión tienen a menudo antecedentes de que uno de los padres presentó depresión a una edad temprana. Los (as) adolescentes deprimidos (as) tienen también mayor probabilidad de historia familiar de la enfermedad.
Además de la historia familiar, los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de depresión en niños (as) o adolescentes:
Presentar estrés significativo.
Ser víctima de abuso o negligencia.
Sufrir la muerte de alguno de los padres o de otro ser querido.
Terminar relaciones con alguien.
Tener una enfermedad crónica, como diabetes.
Sufrir otros traumas.
Tener un trastorno del comportamiento o aprendizaje.
¿Por qué se deprimen los niños (as) y adolescentes?
La depresión no tiene una causa única. Son muchos los factores que desempeñan un papel, incluidos los genéticos, el entorno social, el estado de salud, los sucesos de la vida y determinados patrones de pensamiento que afectan las reacciones de los menores frente a los acontecimientos.
Las investigaciones han revelado que la predisposición a padecer de depresión es hereditaria y sugieren que algunas personas heredan genes que los hacen más susceptibles a padecer de depresión. No toda persona que tiene predisposición genética a la depresión se deprime. Y muchas otras que no tienen una historia familiar ligada a la depresión sí la sufren. Por lo tanto, si bien los genes son un factor, no constituyen la única causa de la depresión.
Los acontecimientos de la vida (por ejemplo, la muerte de un familiar cercano o de un amigo) pueden ir más allá del dolor normal y, a veces, llevar a la depresión.
La familia y el entorno social también desempeñan un papel un papel importante. En algunos niños (as) y adolescentes, una atmósfera familiar negativa, estresante o infeliz puede afectar su autoestima y llevarlos a la depresión.
Condiciones sociales como la pobreza, la falta de hogar y la violencia doméstica pueden aumentar las posibilidades de que los niños (as) y adolescentes se depriman.
En algunos niños (as) o adolescentes, los problemas de aprendizaje no diagnosticados y tratados pueden impedir un buen desempeño escolar y conducir a una depresión.
Los cambios hormonales (en adolescentes, sobretodo mujeres) pueden afectar su estado de ánimo, o los problemas de salud en general pueden resultar un desafío o un revés.
El consumo de drogas puede provocar cambios químicos en el cerebro que quizás afecten el ánimo (se sabe que el alcohol y algunas drogas tienen efectos depresivos). Las consecuencias negativas, tanto sociales como personales, del abuso de sustancias adictivas también pueden derivar en una profunda desdicha y depresión.
Algunas enfermedades pueden afectar el equilibrio hormonal y, por lo tanto, influir en el estado de ánimo. Algunas afecciones, como el hipotiroidismo, generan "un estado de ánimo pseudo-depresivo" en algunas personas. Cuando estas afecciones son diagnosticadas y tratadas por un endocrinólogo, "la depresión" suele desaparecer.
Con o sin los genes para la depresión, cualquiera de estos elementos puede preparar el contexto para que una persona se deprima.
¿Qué ocurre en el cerebro cuando alguien se deprime?
Hay que recordar que en la depresión, está involucrada la delicada química del cerebro: específicamente, están involucradas unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Estas sustancias químicas contribuyen a la transmisión de mensajes entre las células nerviosas del cerebro llamadas neuronas.
Algunos neurotransmisores regulan el estado de ánimo y cuando no están disponibles en las cantidades necesarias, el resultado puede ser la depresión.
La respuesta del cerebro a los acontecimientos estresantes como los mencionados arriba puede alterar el equilibrio de los neurotransmisores y provocar una depresión.
Algunas veces, un chico (a) puede experimentar una depresión sin poder identificar ningún acontecimiento triste o estresante responsable de ello. Las personas con una predisposición genética a la depresión pueden ser más propensas al desequilibrio en la actividad de los neurotransmisores que forma parte de la depresión.
Los medicamentos que se utilizan para tratar la depresión actúan ayudando a restablecer el equilibrio adecuado de los neurotransmisores.
Padecimentos Asociados
Los niños (as) y adolescentes que presentan depresión tienen a menudo padecimientos psicológicos o psiquiátricos asociados (comórbidos).
Los padecimientos comórbidos más comunes son:
Trastornos de la alimentación. Las niñas tienen mayor probabilidad que los niños de desarrollar los trastornos de la alimentación llamados anorexia o bulimia. Muchas adolescentes con anorexia están significativamente deprimidas. Se consideran obesas aunque estén extremadamente delgadas. Medir lo poco que comen se convierte en una obsesión. Esto resulta a menudo en hábitos inusuales de alimentación, incluyendo comer pequeñas cantidades de unos pocos alimentos. La gente con anorexia puede también hacer compulsivamente ejercicio, vomitar, usar laxantes o tomar otros medicamentos para controlar el peso. La bulimia involucra comer incontroladamente y luego vomitar para evitar aumentar de peso. La bulimia se asocia a menudo con depresión y tiende a ocurrir en familias en las que uno o más familiares han estado deprimidos.
Trastornos de ansiedad. Algunos niños (as) se preocupan demasiado. Temen por lo que les depara el futuro, se inquietan por experiencias pasadas o se preocupan porque no pueden manejar el presente. Los problemas de ansiedad varían mucho en severidad. Algunos niños (as) son capaces de manejar su ansiedad y funcionan bastante bien, pero otros tienen mucha dificultad para hacerlo. Como los adultos, los jóvenes pueden presentar tipos específicos de trastornos de ansiedad como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o los ataques de pánico.
Si su hijo (a) tiene ansiedad, puede:
Ser extremadamente inseguro (a) de sí mismo (a)
Necesitar que se le tranquilice constantemente
Parecer tenso (a) e incapaz de relajarse
Preocuparse demasiado por su apariencia
Morderse las uñas
Chuparse el dedo
Jalar o torcer sus cabellos
Tener dificultad para dormirse, entre otros signos y síntomas.
Los niños (as) con ansiedad pueden parecer demasiado maduros (as). Pueden tratar de ser perfectos (as) y pueden ser sumamente sensibles a las críticas, que frecuentemente resultan en resentimientos. Pueden tener relaciones cálidas, pero se preocupan por tener éxito y ser aceptados (as) y queridos (as). Algunas veces ésta ansiedad viene de padres que ejercen una presión excesiva sobre sus hijos (as) para triunfar.
Consumo de drogas. Desafortunadamente, en la sociedad actual regiomontana casi todos los niños (as) y jóvenes están expuestos al alcohol y a las drogas en algún momento de su vida. Muchos (as) experimentan con éstas sustancias, y algunos desarrollan patrones incapacitantes de uso. Aunque todavía hay mucho que aprender acerca del abuso de drogas en éste grupo de edad, muchos factores pueden afectar la vulnerabilidad de un niño (a).
Sin embargo, el factor de riesgo más importante para el abuso de alcohol o drogas es una historia familiar de consumo de dichas sustancias.
En los niños (as) y adolescentes, muchos de los signos y síntomas de abuso de drogas o alcohol son similares a los de la depresión:
Se vuelven “vagos (as)”, aislados (as) o de temperamento volátil.
Faltan a clases o tienen una baja repentina en sus calificaciones.
Hacen llamadas telefónicas en secreto o tienen reuniones “misteriosas”.
Duermen más o menos de lo habitual.
Bajan de peso sin razón aparente.
A menudo piden dinero prestado o lo hurtan.
No se llevan con la familia y los antiguos amigos como antes.
Hacen nuevos amigos y son extremadamente leales a ellos.
Trastorno de estrés postraumático (TEP). Los niños (as) y los (as) adolescentes que sobreviven a una experiencia extrema, como violencia en la escuela, un incendio, un accidente automovilístico grave, o abuso sexual o físico, pueden desarrollar problemas emocionales y conductuales persistentes debidos a su trauma. Pueden desarrollar síntomas como cefalea, dolor de estómago o problemas de sueño.
Pueden también reaccionar al trauma en forma diferente a los adultos, por ejemplo:
Tener temor de dejar a sus padres o perderlos y, como resultado no quieren hacer nada nuevo o no familiar.
Revivir su experiencia a través de juegos simbólicos o conductas.
Actuar como lo hacían a una edad menor cuando eran menos maduros.
La gente joven con TEP a menudo se culpa a sí misma y asume la responsabilidad de lo que pasó aunque no pudiera haber hecho nada para evitar el evento. Pueden sentirse desesperanzados y pesimistas respecto al futuro, aún después de años de la experiencia traumática. Los niños (as) y adolescentes con depresión preexistente o un trastorno de ansiedad o que han tenido una pérdida anterior tienen el riesgo más elevado de desarrollar el TEP.
Cómo tratar la depresión en los niños (as) y adolescentes
Mientras más pronto se reconozca y se trate la depresión, mejor el pronóstico.
Aunque los niños (as) y adolescentes tienen una tasa elevada de recuperación de un episodio de depresión, tienen riesgo de presentar episodios subsecuentes.
Los tratamientos más frecuentes para los niños (as) y adolescentes que presentan depresión son psicoterapia, medicación o una combinación de ambos. Las opiniones varían respecto a la forma de tratamiento que debe usarse primero. Una evidencia creciente muestra que para la mayoría de los pacientes en este grupo de edad es una combinación de medicamentos antidepresivos y psicoterapia. El enfoque combinado es especialmente importante para la depresión severa.
Medicamentos
Hasta hace poco tiempo los médicos habían sido renuentes a prescribir antidepresivos a los niños (as) y adolescentes porque no había mucha evidencia respecto a la seguridad y eficacia de estos medicamentos en éste grupo de edad. Sin embargo, estudios recientes indican que algunos antidepresivos modernos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS), son seguros y eficaces. A menudo los antidepresivos se combinan con psicoterapia. Algunos estudios sugieren que este enfoque dual puede ser más eficaz que el uso de antidepresivos únicamente.
Los medicamentos antidepresivos son generalmente la primera elección de tratamiento entre los psiquiatras cuando un niño (a) o un (a) adolescente:
Tiene síntomas severos que probablemente no respondan bien a la psicoterapia.
No se tiene acceso inmediato a la psicoterapia.
Tiene psicosis (pérdida del contacto con la realidad) o depresión bipolar.
Tiene depresión crónica o episodios recurrentes.
Generalmente es mejor continuar el tratamiento farmacológico varios meses después que los síntomas de depresión han desaparecido para evitar la posibilidad de recaída. Cuando es tiempo de descontinuar el tratamiento, se debe disminuir gradualmente en períodos de semanas o meses con la supervisión del especialista. Si la depresión recidiva –especialmente al disminuir gradualmente el medicamento o poco tiempo después- generalmente es necesario volver a tomar el medicamento.
Psicoterapia
Ciertos tipos de psicoterapia a corto plazo, han mostrado que alivian los síntomas de la depresión en niños (as) y adolescentes. Particularmente en los casos leves a moderados. Cuando un (a) niño (a) o un adolescente están deprimidos (as), tiene a menudo perspectivas falsas y negativas que refuerzan la depresión. La psicoterapia ayuda a los pacientes a desarrollar perspectivas más positivas de ellos mismos, del mundo y de su situación en la vida.
Cuando trabajamos con niños (as), los profesionales de la salud mental modificamos típicamente la técnica que se utiliza en jóvenes y adultos. Por ejemplo, un terapeuta puede usar los dibujos de los niños (as) y los cuentos para ayudarle a expresar sus sentimientos y problemas.
Algunas veces un terapeuta puede recomendar continuar la psicoterapia después de que han desaparecido los síntomas de depresión. Esto puede reforzar las habilidades de un niño (a) o un (a) adolescente para enfrentar problemas, disminuyendo el riesgo de una recaída. El terapeuta puede también ayudar en el reconocimiento temprano y en el tratamiento si recidiva la depresión.
Trastorno bipolar en niños (as) y adolescentes
El trastorno bipolar, llamado también trastorno maníaco depresivo, ocurre menos frecuentemente en adolescentes que en adultos, y raras veces en niños (as). Presenta fluctuaciones extremas en el estado de ánimo, de la euforia (manía) a la depresión. Tener uno de los padres con trastorno bipolar aumenta el riesgo de la enfermedad en el adolescente o en el niño (a).
Entre 20% a 40% de los adolescentes con depresión mayor desarrollan trastorno bipolar en los siguientes 5 años del inicio de la depresión. Si el trastorno bipolar empieza en la infancia, parece ser una forma más severa de la enfermedad que cuando se desarrolla en la adolescencia o en la vida adulta joven.
Si su hijo (a) tiene los siguientes síntomas, debe ser valorado (a) por un profesional de la salud mental con especialización en niños y adolescentes, especialmente si existen antecedentes familiares de trastorno bipolar:
Estado de ánimo depresivo.
Un nivel anormalmente elevado de energía combinado con incapacidad para concentrarse.
Explosiones excesivas de irritabilidad, mal genio y fluctuaciones del estado de ánimo.
Es crucial un diagnóstico preciso porque los medicamentos que se prescriben a menudo para otros padecimientos mentales pueden agravar o precipitar la manía.
El dilema es como tratar con eficacia y seguridad el trastorno bipolar en niños (as) y adolescentes. Actualmente su tratamiento se basa en la experiencia con los adultos. Aunque el conocimiento en los niños (as) y adolescentes sobre la eficacia y seguridad de los medicamentos que se utilizan en los adultos sigue siendo limitado, se han terminado algunos buenos estudios y se está realizando una mayor investigación.
Un mayor énfasis en la intervención temprana
En respuesta a la tasa creciente de depresión en los niños (as) y adolescentes, se están realizando más esfuerzos para reducir la depresión en este grupo. Los estudios sugieren que el tratamiento temprano de la depresión leve a moderada puede ayudar a prevenir la depresión severa y otros trastornos relacionados, como el abuso de drogas y los trastornos de la alimentación.
Otros estudios muestran que en los (as) jóvenes deprimidos (as) la psicoterapia es útil para prevenir las recaídas de la depresión 9 a 24 meses después de finalizado el tratamiento.
Por otra parte, la intervención psicoeducativa de corto plazo basada en la familia parece ayudar a reducir el riesgo de un primer episodio de depresión o de otras enfermedades mentales en los (as) niños (as) y adolescentes que tienen alto riesgo debido a sus antecedentes familiares.
Depresión: Checklist Sentimentos
Tristeza
Sensación de “vacío”
Desesperanza
Sentimientos de culpa
Inutilidad
No disfruta las actividades que antes le eran placenteras
Pensamientos
Tiene dificultades para concentrarse
Batalla para tomar desi
Fotos de Psiquiatra Ricardo García Jaramillo
Direccción del consultorio Centro de Especialistas Médicos San Francisco, S.C.
Loma Grande 2717-208, Col. Lomas de San Francisco
Monterrey Nuevo León, México